Santa Fe necesita recuperar la victoria, pero también la memoria, gratitud y unión

Otra vez colero del fútbol colombiano y sin técnico en apenas cuatro fechas, deberá remar de más para evitar angustia más adelante. Un momento para valorar épocas que se menospreciaron.

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La cosecha dorada en Santa Fe de tres títulos de Liga, una Conmebol Sudamericana y una Suruga Bank en cuatro años, puso las bases de una ingratitud y una exigencia desbordada poco común en las raíces del hincha cardenal.

La última vez que jugó una final fue en diciembre de 2017 ante Millonarios. Con el corazón que exige su tradición e historia, estuvo a cinco minutos de llevar esa definición a los penales. El gol de Henry Rojas lo impidió y dejó el sentimiento desolado.

Un sector de la afición transformó ese dolor en rencor y le dio la espalda a un proyecto que con una nómina justa ganó seis partidos consecutivos, que apenas perdió tres veces en 20 fechas de la fase regular y al que se le escapó un título pero dejó el orgullo intacto.

Gregorio Pérez, el técnico de ese proceso, fue apuntado como el máximo responsable. Valorado por buena parte de ese plantel, cargó con la cruz de la salida del ídolo Omar Pérez, cada vemos influyente en la cancha. El mal ambiente desde adentro y una campaña floja lo sacaron en abril de 2018. Antes se vio con Pelusso y la salida de Costas dejó dudas. 

Fue la última vez que se vio una idea de juego. Vistosa o no, estaba una identidad, eso sí censurada por hacer parte de la "escuela uruguaya". 

Casi un año y medio después, Santa Fe sigue colero del torneo. Llegó hasta acá con tres técnicos diferentes, el mismo número de presidentes. Con un punto en cuatro partidos, sin goles a favor y seis en contra, un 4-0 en Ibagué para el que nunca encontró un asomo de reacción, un entrenador que no da la cara y que acordará su salida...

El parche sobre el parche, con una tabla de promedios muy ajustada para el año que viene. Los resultados deportivos lo trajeron hasta acá y aún hay tiempo para evitar escenarios más dramáticos. Serán las victorias las que lo saquen del último puesto, pero también que la hinchada recupere esa hidalguía y gratitud santafereña que mantuvo digna su camiseta albirroja en los 37 años en que no ganó nada.

Los personalismos ya le hicieron mucho daño a Santa Fe.  Nunca fue fácil jugar finales, ni la Conmebol Libertadores. Hoy que las extraña, debe hacerle caso a esa voz que grita "en las buenas y en las malas mucho más…”

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