El irrespeto a la historia al interior de la DIMAYOR

Una cosa es que se busque que siga reinando la democracia en su más puro concepto al interior de la DIMAYOR y otra que por dicho propósito se quiera desconocer la importancia de los clubes más tradicionales del país, al punto del menosprecio y si se quiere del desagradecimiento.

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Tras la aparición del denominado grupo del G8, en la División Mayor del Fútbol Colombiano precisamente lo que hay es ello: una división. Dicha fracción conformada por: América de Cali, Atlético Junior, Atlético Nacional, Deportes Tolima, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Millonarios y Once Caldas, sumado al Barranquilla (se unió en la última semana), busca una mejor repartición de los recursos económicos al interior de la DIMAYOR, además de conseguir que sus decisiones electorales tengan un peso mayor a la hora de la toma de decisiones respecto a los equipos de menor tradición y trascendencia en el fútbol profesional colombiano.

En el otro bando están hasta ahora los 27 clubes restantes, todos liderados por uno de los más tradicionales: Independiente Santa Fe. Como es de esperar este conglomerado de clubes busca mantener a toda costa las condiciones ya establecidas y con que se vienen llevando las riendas de la Liga, Torneo y Copa.

La gran diferencia entre unos y otros concretamente surge porque equipos de Primera División como por ejemplo Millonarios y Nacional, que cuentan con el mayor número de audiencia televisiva en el país, piden que tengan una mejor retribución económica respecto al resto, por concepto de los derechos de televisión. Siempre basándose en su grandeza, rica historia, tradicionalismo, hinchadas y por ser los constantes animadores del fútbol colombiano.

De igual manera, por los lados surgen otras discrepancias como que los clubes de la ‘B’ tengan injerencia y voto en las decisiones del campeonato de la ‘A’ y que dichas papeletas sean del mismo valor que las de los llamados grandes. En sí por ejemplo, que el voto de Orsomarso y el Atlético cuenten igual en los comicios que el del Cali o el del Junior.

Las diferencias y propuestas sean bienvenidas con el fin de tener beneficios en el ejercicio y espectáculo del fútbol y su desarrollo en el país, no hay duda que de las discusiones y discrepancias siempre van a quedar ideas, acuerdos y soluciones que ayudarán a mejorar el presente, sin embargo según se conoció luego de la asamblea del 28 de septiembre el panorama es desolador.

Es lamentable que en aras de demostrar su superioridad en la DIMAYOR y con el firme objetivo de mantener las condiciones hasta ahora presentes, dirigentes del fútbol colombiano hayan cometido el desaguisado en la última asamblea, de menospreciar y ofender a los del G8, como por ejemplo recordándole sus oscuros pasados y manejos asociados al narcotráfico o refrescándole la memoria de que su grandeza poco a poco se ha ido por la no continua consecución de títulos en los últimos años.

Lamentable, porque por los tradicionales, por el renombre de esos mismos, es que los grandes patrocinios han llegado al fútbol colombiano, que los grandes negocios de TV y derechos de Liga Copa y Torneo se han hecho y que para decirlo así, por esos mismos es que han ido comiendo el resto de clubes que apenas están empezando a escribir su historia. Está bien que no acepten sus peticiones, pero debátanlo y argumenten con altura sin desconocer e irrespetar la propia historia rica del fútbol colombiano.

Twitter: @JaviMarinOsorio

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